Si tuviéramos que ponderar las industrias por su orden de mayor vulnerabilidad a la corrosión, sin duda situaríamos en primer lugar a la industria petroquímica. El motivo no es otro que el de la existencia de una doble afectación, externa e interna, en las enormes infraestructuras de acero empleadas. Desde las plataformas petrolíferas instaladas en el mar, pasando por las refinerías de petróleo, hasta llegar a las ultimas industrias químicas productoras de gases, plásticos, etc. Todas están afectadas por el doble riesgo de corrosión externo e interno.

¿Que es la Petroquímica?

Es una rama de la química que estudia la transformación del petróleo crudo y el gas natural en productos o materias primas útiles. Estos productos petroquímicos se han convertido en una parte esencial de la industria química actual en todo el mundo.

Su principal onjetivo de la industria es la obtención de derivados químicos del petróleo y de los gases asociados. Los productos petroquímicos incluyen todas las sustancias químicas que de ahí se derivan. La industria petroquímica moderna data de finales del siglo XIX. La mayor parte de estos productos se fabrican a partir de un número relativamente pequeño de hidrocarburos, como; el metano, el etano, propano, butano, etc.

La petroquímica aporta los conocimientos y mecanismos para la producción de productos de combustibles fósiles, como la gasolina, el gasoil, el querosén o el gas licuado de petróleo (GLP). Esta ciencia también trata sobre la producción de fertilizantes, pesticidas y herbicidas, asfaltos, fibras sintéticas y la fabricación de distintos plásticos. Los guantes, los borradores y las pinturas, entre muchos otros artículos de uso cotidiano, forman parte de la producción petroquímica.

Los procesos para la obtención de los productos petroquímicos se llevan a cabo en refinerías e implican cambios físicos y químicos de los hidrocarburos. El proceso básico, que divide al petróleo y al gas natural en diversos compuestos más ligeros, se conoce como cracking (se desdoblan las moléculas).

Tuberías recubiertas ¿Son la solución?

Los sistemas de tuberías con revestimiento de PTFE / PFA se han utilizado con éxito durante muchos años en la industria petroquímica. Se han utilizado en situaciones en las que el material que se manipula es demasiado corrosivo para manipularse fácilmente con tuberías tradiconales. Aunque las propiedades antiadherentes de los revestimientos no deben pasarse por alto cuando se manipulan materiales extremadamente espesos.

Dado que una buena proporción de los fluidos manejados en una planta tienen el potencial de cargarse estáticamente, además de ser potencialmente inflamables y explosivos, la acumulación estática dentro de las tuberías revestidas de PTFE/PFA es una preocupación potencial cuando se manejan dichos fluidos. Para eliminar este problema, SIESA ofrece una gama completa de productos revestidos en PTFE/PFA de disipación estática que permiten que cualquier carga que de otro modo se acumule en el interior de la tubería revestida pase a través del revestimiento hacia la carcasa de acero exterior. El resultado obvio de esto es que la conexión a tierra de tales sistemas de tuberías revestidas es crítica, ya que si no lo hace, simplemente se movería el problema de la acumulación estática de un lugar a otro. Los detalles completos de la gama de productos de SIESA para combatir la acumulación estática se pueden encontrar aquí.

Al igual que con todas las industrias globales, la competencia se está volviendo cada vez más feroz, los principales actores buscando formas de reducir costos sin comprometer la seguridad y la calidad del producto. En los últimos años, varias compañías petroquímicas importantes han eliminado las tuberías que tradicionales de acero al carbono sin revestimiento. Dichas tuberias son remplazadas cada 3 a 5 años para hacer frente a la corrosión interna, y lo reemplazan con revestimiento de Fluoropolimeros, debido a los beneficios de costo de vida reducido que traen estos sistemas.

Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Petroqu%C3%ADmica